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La obra de Carmen Kurtz (1911-1999)

Carmen Kurtz es el seudónimo de Carmen de Rafael y Marés (Kurtz era el apellido de su marido), escritora valiente que se atrevió con temas proscritos por el Régimen franquista y cuyas obras sufrieron graves consecuencias por ello. Fue aún más silenciada que algunas de sus compañeras de generación. Su obra comenzó a ser valorada en los años 80 cuando un grupo de mujeres de universidades norteamericanas se fijó en ella.
En su obra denuncia abiertamente la situación de la mujer ("creo en la literatura comprometida y si algo tiene que hacer el escritor es denunciar las injusticias"). Además, hizo declaraciones públicas en este sentido que, teniendo en cuenta el momento, fueron de gran valentía. Afirmó que si la mujer española no tiene derechos ello tiene como consecuencia que tampoco tenga deberes ni responsabilidades y que no se le puede, por tanto, exigir interés o esfuerzo. Acusó directamente a los escritores masculinos de impedir el avance de las escritoras y denunció el trato discriminatorio que sufrían algunas autoras como Elena Soriano.

  • Duermen bajo las aguas: en ella cuestiona todavía tímidamente (es su primera novela) algunos mitos femeninos propagados por el franquismo. El argumento se centra en la vida de una mujer sola con su hijo (su marido se va a la guerra) que pretende ser independiente económicamente. Su manera de burlar la censura fue situar la acción en Francia donde había una sociedad más avanzada. La guerra de la que habla no es, por tanto, la nuestra, sino la Segunda Guerra Mundial.

  • La vieja ley: en esta novela la protagonista abandona España al comprobar que las circunstancias que vive el país están muy lejos de permitirle ciertas conductas (defensa de su deseo sexual, igualdad entre hombres y mujeres...). La censura no estuvo dispuesta a pasar la conducta de una mujer insumisa a la que acusó de excesivo libertinaje. La novela quedó mutilada creándose ambigüedades debido a los párrafos omitidos que desvirtúan o dejan sin explicación algunos comportamientos de la protagonista.

  • El desconocido: ganadora del Premio Planeta en 1956, esta novela presenta el modelo femenino que la sociedad exige para cuestionar, aunque tímidamente, el orden establecido. La protagonista se debate entre el sentimiento de repulsa ante los requerimientos de su marido y su sentido del "deber". Su decisión será fingir, asumir el sacrificio y callar su insatisfacción. Fue autorizada por la censura sin la menor dificultad.

  • Las algas: reflexión sobre los rápidos cambios que estaba experimentando la sociedad española con la llegada del turismo. Asimismo, denuncia los excesos de una burguesía ociosa que se entrega al sexo y al engaño. Está escrita en forma de diario en el que Borja describe los días de verano en un pueblo de la Costa Brava (en boca de un hombre podía permitirse ciertas licencias). Mantiene una relación con una mujer de cincuenta años (él tiene diez menos). Mientras que ella es sincera, él la engaña con la mujer de un amigo, ya que él quiere una mujer tradicional.  La censura puso el acento en fragmentos que atacaban la moral sexual (como un encuentro amoroso en la playa). Tampoco podía permitir que Kurtz valorara de manera positiva la llegada de los turistas, que eran considerados un peligro por traer a España costumbres más liberales.

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